Análisis de El Gladiador

El Gladiador

El Gladiador: el objeto narrativo contra saltos en el tiempo

por Oziel Gómez

Metz afirma que en el cine se implican procesos de lo inconsciente en mayor medida que en cualquier otro medio artístico. Dice, además que existen dos supuestos básicos en los que se divide un filme: el objeto original y el objeto narrativo. El primero es la serie implícita de eventos que constituyen la obra en su totalidad, mientras que el segundo es la totalidad luego de transformarse por la narrativa.

 

En la película de El Gladiador, protagonizada por Russell Crowl, notamos una cierta atemporalidad en la secuencia de los eventos. En las primeras secuencias, Máximo, como se llama el protagonista,  es un próspero general de guerra que comanda un ejército en una batalla. Hasta aquí, con cada cambio de escena, se llamaría Objeto Original. Más adelante, luego de que Máximo es obligado a pelar como gladiador, después de perder la batalla, comenzamos a ver cambios más notables en la secuencia. A  esto por lo que Metz afirma que el objeto original está implícito, pues el espectador es llevado de una escena a otra y se va formando un objeto narrativo en la mente, de manera explícita.

A lo largo de la película vamos saltando de un momento de la historia a otro, pero sin perder la línea base y al final, una vez constituido el objeto narrativo y gracias a este, la historia queda armada en nuestra mente.

En cuanto a la significación en la película, al analizarse desde la perspectiva de la teoría de Metz, es explícita, pues cada personaje representa lo que vemos que es.  Como toda narrativa debería tenerlo, El Gladiador, tiene un principio y un final bien definido. Por otra parte, Metz dice que en el caso de la narrativa fílmica el vehículo es la imagen. En este aspecto la historia está basada en imágenes más que en los diálogos. Tanto, que incluso se podría entender sin necesidad de las conversaciones. Sin embargo el teórico francés dice que la división esencial de la secuencia narradora de declaraciones efectivas parece ser una característica clave permanente de la narrativa. En esta película, como debiera ser en todas, cada declaración dice algo, ya sea de los personajes o del ambiente, pero todas son esenciales, pues son solo una forma de expresar aquello que no pueden mostrar las imágenes.

En conclusión, El Gladiador es una película que aplica la teoría de Metz, para lograr que a lo largo del filme y pese a tanto salto entre escenas el espectador se mantenga atento creando en su mente el objeto narrativo.

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